José Ma. Morelos – Campesinos la comunidad de Javier Rojo Gómez viven una crisis silenciosa: los tejones están devorando sus milpas, y no pueden defenderlas porque no les venden cartuchos al no tener su carabina registrada.
Martiniano Pech, comisariado ejidal de 85 años, ha perdido más de 10 mecates de maíz. Cada madrugada sale a vigilar, pero sus esfuerzos no bastan.
“Estoy en la milpa desde las tres de la mañana, pero sin tiros no sirve. No tengo registrada mi carabina y no me venden cartuchos”, explica.
Durante generaciones, los disparos al aire fueron clave para ahuyentar a los tejones, pero las nuevas regulaciones han dejado a muchos sin acceso legal a municiones.
El resultado: cosechas arrasadas y una sensación de abandono entre los productores.
“Antes los perros ayudaban, y uno tiraba al aire. Ahora ni perros ni cartuchos. ¿Cómo defendemos lo nuestro?”.
Los pobladores han intentado usar cercas, hacer guardias y hasta trampas, pero sin resultados efectivos.
Exigen que se facilite el registro de armas rurales y se apoye con alternativas legales y accesibles para proteger sus cosechas.
“Sin cartuchos y sin apoyo, los tejones ya ganaron. Uno trabaja para que todo se lo coman”, concluye Martiniano.








