José María Morelos – La antigua tradición maya de colocar a los niños una pulsera de hilo rojo con semillas durante el Día de Muertos se encuentra en riesgo de desaparecer, advirtió la artesana María Francisca Coch Gómez, originaria de esta Tzucacab, Yucatán.
La costumbre, explicó, servía para proteger a los menores del “mal aire” y de las almas que, según las creencias, caminan libres en estas fechas.
“Yo uso las semillas del Ochosi, que sirven para protección y abundancia. Los niños deben tener su pulsera para que las almas sepan que están vivos”, señaló.
De acuerdo con la artesana, cada vez menos madres conservan esta práctica, lo que pone en peligro una parte importante de la herencia cultural maya.
“Antes todas las semillas tenían un significado, pero ahora ya casi nadie lo conoce. Yo siento que lo estoy rescatando”, comentó.
Coch Gómez también elabora collares con ojo de venado, símbolo de buena suerte y prosperidad, aunque advirtió que la deforestación ha reducido la disponibilidad de las semillas.
“Se están perdiendo por las quemas de monte; por eso yo soy guardiana de semillas y las conservo en la Casa de las Comillas, en Santa Elena”, agregó.
La artesana llamó a rescatar estas tradiciones y enseñarlas a las nuevas generaciones, para mantener viva la sabiduría de los pueblos mayas.








