En los últimos dos meses, Quintana Roo ha registrado 34 casos hospitalarios de violencia intrafamiliar, lo que eleva el total anual a 566, según el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SNVE). Este número coloca al estado en primer lugar en la Península en atenciones por violencia intrafamiliar, por encima de Yucatán, que reportó 312, y Campeche, con 170. La alta concentración de turistas, la desigualdad social, la falta de oportunidades y la calidad de vida contribuyen significativamente a este fenómeno, según Laura Álvarez Alvarado, directora de la Clínica de Asesoría Psicológica en Cancún.
La violencia intrafamiliar afecta gravemente la salud mental y física de las personas, como lo demuestra la relación entre el estrés crónico y problemas como trastornos cardiovasculares, digestivos, depresión y ansiedad. La experta subraya que salir de una relación violenta requiere ayuda profesional y el reconocimiento del problema, pero el proceso es complejo debido al miedo, la dependencia económica y las presiones sociales.
En este contexto, varios casos recientes ilustran la gravedad de la situación. En octubre, una mujer fue atacada con un machete por su pareja en Cancún. A pesar de las heridas, se le brindó apoyo para interponer la denuncia. En Navidad, otro caso ocurrió en Chetumal, donde una mujer fue golpeada en el rostro por su esposo durante una discusión; aunque tenía lesiones graves, rechazó ser trasladada al hospital.
El Banco de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres en Quintana Roo (BAESVIM) señala que Cancún y Playa del Carmen son “focos rojos” por el alto índice de violencia familiar, especialmente hacia las mujeres. Expertos como la psicóloga Berenice Aguilar Solís consideran urgente que las autoridades implementen nuevas estrategias de seguridad para frenar esta problemática, que tiene causas complejas, como el maltrato infantil, el abuso de sustancias y problemas de salud mental.
Con información del Por Esto!








