José María Morelos. – Gracias a la gestión de la iglesia presbiteriana de Othón P. Blanco, la comunidad cuenta con una planta purificadora de agua que ha permitido reducir significativamente el costo del servicio para los habitantes.
Don Raymundo Valladares, habitante de la comunidad, explicó que antes los vecinos debían pagar precios elevados a intermediarios por agua purificada, lo que representaba un gasto considerable para las familias.
“Ahora el costo es de 10 a 19 pesos, mucho más accesible para todos”, señaló.
El proyecto fue posible gracias a la donación de la iglesia, que proporcionó el pozo y la instalación de la planta.
El servicio es administrado por un comité de ancianos de la iglesia, quienes se encargan de supervisar su funcionamiento y asegurar que el agua llegue de manera constante a todas las familias del ejido.
Con esta iniciativa, los habitantes de Othón P. Blanco no solo tienen acceso a agua limpia, sino que también se alivian económicamente, pues el servicio es ahora más justo y accesible.
La planta se convierte en un ejemplo de cómo la colaboración comunitaria y religiosa puede generar beneficios concretos, mejorando la calidad de vida y el bienestar de los hogares en zonas rurales de Yucatán








