José María Morelos — Un parásito detectado en aves de la Península de Yucatán podría representar un riesgo creciente, en especial para las especies migratorias que llegan debilitadas tras largos recorridos, advirtió la maestra Vianney Janice Cupiche Herrera, profesora de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo.
La académica recordó que hace más de una década participó en estudios en la región, donde aves capturadas temporalmente con redes de niebla presentaban este gusano en alas, muslos y otras partes del cuerpo.
“No siempre mueren por el parásito, pero sí se debilitan porque consume parte de su masa muscular y corporal. Las migratorias son más vulnerables porque ya vienen cansadas y es más fácil que mueran”, explicó.
Cupiche Herrera alertó que con el cambio climático las condiciones de propagación podrían ampliarse.
“Antes en lugares como Estados Unidos o Canadá no sobrevivía por el frío, pero ahora, con temperaturas más altas, esos países pueden volverse vulnerables”, señaló.
En cuanto al contagio, precisó que se da principalmente entre aves, aunque no descartó transmisión indirecta en casos de depredación.
La especialista destacó la importancia del tema en el marco del Día Internacional de las Aves Migratorias, que se conmemora este mes.









