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A 30 Años de Opal y Roxana: El Recuerdo de una tragedia en José María Morelos

José María Morelos – Hace casi tres décadas, los huracanes Opal y Roxana azotaron consecutivamente José María Morelos, dejando a su paso un panorama devastador que marcó para siempre la memoria de sus habitantes. Así lo recuerda el ing. Ismael Gómez Tox, entonces presidente municipal, quien describe aquellos días como los más difíciles de su gestión.

“Casi el 90% del municipio quedó afectado”, cuenta. Las zonas agrícolas mecanizadas y las comunidades de Sabán, Sacalaca, Dos Aguadas y Puerto Arturo sufrieron daños severos.
Pero las inundaciones más dramáticas se dieron en Candelaria, Kancabchen, Cafetal y Cafetalito, donde el agua alcanzó hasta un metro y medio, arrasando cultivos enteros y dejando familias incomunicadas. Incluso el CBTA 80 de Chunhuhub, considerado seguro, quedó bajo el agua, mostrando que la tragedia no respetaba previsiones.

Con un presupuesto anual modesto de 14 a 15 millones de pesos, el municipio dependió del ingenio y la solidaridad de su gente. Brigadas recorrieron las zonas inundadas en tractores, volquetes y a pie, distribuyendo víveres y medicamentos.

“Caminábamos con el agua al pecho para llegar a quienes necesitaban ayuda”, recuerda Gómez Tox.

El apoyo estatal y federal fue clave: el gobernador Mario Villanueva Madrid y el gobierno federal declararon las áreas afectadas zona de desastre, lo que permitió gestionar recursos adicionales.

Una semana después, Gómez Tox se reunió con el presidente Ernesto Zedillo para exponer la magnitud de los daños y garantizar apoyo a los productores.

A pesar de la devastación, José María Morelos mostró su resiliencia. En 15 días a un mes, la comunidad comenzó a reconstruirse, retomando la vida cotidiana y la siembra de sus campos.

Hoy, esos recuerdos sobreviven en la memoria de quienes los vivieron, recordando que, incluso ante la fuerza de la naturaleza, este pueblo siempre encuentra la manera de levantarse y seguir adelante.

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