José María Morelos.- En Tabasquito, una de las comunidades del municipio de José María Morelos, la elaboración de artesanías con bejuco poco a poco se ha ido perdiendo. Para Teodosia Caamal, quien lleva más de 55 años dedicada a este oficio, conseguir la materia prima se volvió cada vez más difícil.
Durante años, elaboró figuras de patos, gallinas, pájaros y otros animales con bejuco, pero tuvo que dejar esta actividad porque ya no puede acudir al monte como antes para conseguir el material.
“Ya no se puede buscar bejuco en el monte, está lejos, no se puede entrar a buscar a otras partes”, comentó.
Ahora, sus manos siguen ocupadas con el bordado de servilletas y manteles, además del urdido de hamacas. Desde su casa realiza estos trabajos y, cuando tiene oportunidad, los vende a las personas que llegan a comprarle.
“Es una forma de sobrevivir”, expresó la artesana.
Teodosia recordó que anteriormente eran más las personas de Tabasquito que se dedicaban a las artesanías, pero con el paso de los años esta actividad ha disminuido.
Aunque dejó el bejuco, la mujer continúa trabajando con lo que tiene a su alcance, tratando de mantener un oficio que durante décadas formó parte de su vida y de las tradiciones de su comunidad.










