José María Morelos .- Roberto Fermín Aban Dzul, habitante de la comunidad de Pozo Pirata, busca recuperar el apoyo por discapacidad que anteriormente recibía, ya que desde hace más de 30 años padece epilepsia, enfermedad que le provoca ataques repentinos y le dificulta mantener un empleo estable.
El hombre, de 41 años, explicó que comenzó a presentar estos episodios desde la niñez y que antes de sufrir un ataque experimenta malestar estomacal y náuseas, tras lo cual pierde el conocimiento por algunos momentos.
“Cuando me quiere dar el ataque me dan ganas de vomitar, pero no vomito nada y luego quedo desmayado”, relató.
Comentó que esta condición le impide trabajar con normalidad, ya que los ataques pueden ocurrir en cualquier momento, incluso cuando se encuentra fuera de casa o realizando alguna actividad cotidiana.
Señaló que anteriormente recibía un apoyo económico por discapacidad; sin embargo, este le fue retirado luego de que le informaran que su padecimiento no era considerado dentro de los criterios establecidos para este tipo de beneficio.
“Me dijeron que no soy discapacitado, que discapacidad es cuando alguien no tiene un pie o una mano, o cuando alguien es ciego o sordo”, explicó.
Actualmente, debe comprar su medicamento por su cuenta para mantener controlados los ataques, lo que representa un gasto constante, pues adquiere las pastillas varias veces a la semana, debido a que en el centro de salud únicamente le recetan el tratamiento, pero no se lo proporcionan.
Ante esta situación, expresó su esperanza de que pueda recuperar el apoyo para continuar con su tratamiento y enfrentar las dificultades económicas derivadas de su enfermedad.








