José María Morelos
Los vendedores ambulantes de José María Morelos atraviesan una difícil temporada marcada por el calor extremo y la escasez de insumos esenciales.
Con temperaturas superiores a los 40 grados y vientos fuertes que complican el traslado de productos, los negocios de venta al aire libre luchan por mantenerse a flote.
José Rodríguez, quien vende saborines y jugos naturales, comenta: “Este año las ventas están muy bajas. El calor y los vientos afectan mucho. A veces tengo que regresar con todo el producto”. Explica.
Su desplazamiento hacia la cabecera municipal es largo, lo que provoca que la mercancía llegue descongelada y no pueda venderla. “De los 20 saborines que llevo, la mitad regresa sin venderse”, agrega.
Por su parte, Álvaro Uc Cáceres, vendedor de granizados, también enfrenta serios retos. “Las ventas han caído, especialmente después de las fiestas. Además, la escasez de hielo complica todo”, explica.
La falta de suministro de hielo le obliga a trabajar hasta altas horas de la madrugada para conseguirlo.
Ambos coinciden en que después de las festividades, la demanda baja considerablemente. “La gente ya no tiene dinero para gastar. Las ventas caen y el negocio se complica”, dice Álvaro.
A pesar de las dificultades, tanto José como Álvaro siguen luchando, con la esperanza de que la situación mejore. “Mi familia depende de esto, así que seguiré adelante”, concluye José.








