José María Morelos — Después de 30 años de gestiones, los habitantes de la comunidad de Nueva Reforma finalmente cuentan con un terreno destinado para su propio campo santo, luego de que el municipio otorgara el permiso oficial el pasado mes de mayo.
La delegada Doña Mili explicó que, desde la fundación del poblado, los difuntos eran sepultados en la comunidad vecina de San Felipe Primero. Sin embargo, recientemente se les negó continuar con los entierros allí, lo que obligó a los pobladores a acelerar los trámites para contar con su propio espacio.
“Cuando entré como delegada dijeron que había un archivo, pero ya no fue válido. Hicimos una asamblea general para levantar un acta y solicitarlo nuevamente. El municipio nos apoyó y ya tenemos el permiso”, comentó la autoridad local.
El terreno, de aproximadamente 50 por 50 metros, se ubica junto al cárcamo, hacia la salida del pueblo, y será destinado exclusivamente para este fin.
A pesar de tener la autorización, el lugar aún no ha sido limpiado, debido a creencias comunitarias que señalan que, al hacerlo antes de tiempo, podrían empezar a presentarse fallecimientos.
“La gente dice que si se limpia, ya empiezan a llegar los muertitos. Por eso se acordó que solo se limpiará cuando fallezca la primera persona, y así se irá ocupando poco a poco”, agregó Doña Mili.
Con esta gestión, Nueva Reforma logra un paso importante en su organización comunitaria, garantizando un espacio propio para despedir a sus seres queridos sin depender de otras localidades.








