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TRAGEDIA DE LA LÍNEA 12: ¿Ebrard o Sheinbaum, a quién sacrificará López Obrador?

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La tragedia ocurrida en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, no fueron suficientes para que el presidente Andrés Manuel López Obrador dejara de lado su soberbia y egocentrismo, y fiel a su costumbre, quiso desviar la atención del tema que captó la atención mundial, arremetiendo ferozmente contra la prensa, a la que culpó de utilizar la tragedia en su contra, por lo que aprovechó, una vez más, para victimizarse, autocalificándose como “el presidente más atacado de la historia”, solo después después de Francisco I. Madero.

En su columna de El Universal, el periodista Salvador García Soto, destacó que, en lugar de visitar a los heridos o a los familiares de los desaparecidos y fallecidos, “el presidente se solazó en su soberbia y, sin interrumpir sus largas alocuciones en la mañanera, intentaba desviar la atención de los medios a sus temas como la vacunación, la visita del presidente de Guatemala o los logros del canciller Marcelo Ebrard en Rusia”.

Pero ante la fallida encomienda, el mandatario solo repetía una y otra vez que se trataba de “una triste noticias” y que “habría una investigación transparente”  del accidente que hasta el momento se cobró la vida de 25 personas y dejó a 70 más lesionadas, mientras que hay otras más que están en calidad de desaparecidas.

García Soto destacó que el presidente que llevó a su conferencia del martes 4 de mayo a los dos personajes que están en estos momentos en el ojo público por la tragedia: el canciller Marcelo Ebrard, exjefe de Gobierno del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México), en cuya administración se construyó la línea de la tragedia, y la Jefa de Gobierno de la ciudad, Claudia Sheinbaum, responsable del mantenimiento y vigilancia de la infraestructura del Metro “y en cuya gestión se han incrementado los accidentes y las denuncias de escasez de presupuesto y falta de mantenimiento para el sistema de transporte colectivo”.

Imagen de archivo. (Foto: EFE/Carlos Ramírez)
Imagen de archivo. (Foto: EFE/Carlos Ramírez)

“Parecía como si, convertido en el jefe del Coliseo romano, López Obrador hubiera llevado ayer a la arena de Palacio Nacional a sus dos mejores gladiadores (y prospectos presidenciales) a sabiendas de que los leones y el pueblo exigirían sangre por la tragedia que enlutó a 24 (ya 25) familias y le costó dolor, angustia y desesperación a muchas otras que ayer buscaban desesperados a sus familiares en los hospitales, en medio del caos y la desinformación que privaba en el gobierno y la Fiscalía de la CDMX, que ni siquiera habían logrado identificar plenamente a la mitad de los cadáveres que resultaron de la mortal caída de dos vagones del Metro ante el colapso de la estructura por la que circulaban a la altura de San Lorenzo Tezonco, en la alcaldía Tláhuac”, resaltó el periodista.

En su turno para hablar, Ebrard salió a decir que “el que nada debe nada teme” y está dispuesto a comparecer ante las autoridades que así se lo requieran para explicar cualquier detalle sobre el contrato, la construcción y las especificaciones técnicas con las que se construyó la llamada Línea dorada.

“La misma obra que no sólo ha perdido todo el brillo, sino que está a punto de costarle –por segunda ocasión en una década- su futuro político. Porque si en 2012 y 2013 la Línea 12 fue el motivo con el que Miguel Ángel Mancera lo traicionó y, azuzado por Peña Nieto y Luis Videgaray, lo acusó de corrupción e irregularidades y lo orillara a buscar el exilio parisino en aquellos años, ahora en pleno 2021 cuando su papel como canciller del país buscaba brillar cada vez más con la gestión de las vacunas contra el Covid en todo el mundo, la misma línea del Metro podría colapsar su proyecto político para el 2024”.

Mientras que a Sheinbaum “no López Obrador no sólo le puso el foro inigualable de la mañanera para que prometiera que habría una ‘investigación independiente’, con una empresa extranjera como encargada, para conocer las causas del accidente y que se castigaría a los responsables; el presidente también arropó, como tantas veces lo ha hecho, a la Jefa de Gobierno, al señalar que ‘el gobierno de la República avala y apoya lo que decida la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México’. Así, dio la impresión de que (…) al presidente le ganó la debilidad que siempre ha sentido por la doctora Sheinbaum a la que, ante la tragedia, claramente cobijó y respaldó, mientras no hizo lo mismo con Marcelo. De ahí surge la duda: ¿si tuviera que sacrificar a uno de sus dos primeros alfiles para la sucesión de 2024 (el tercero, pero ajeno a esto es Ricardo Monreal) para satisfacer las exigencias de justicia y culpables por la tragedia del Metro, a cuál de los dos sacrificaría López Obrador? ¿a la doctora o al canciller?”, se cuestionó el columnista.

(Foto: especial)
(Foto: especial)

“En términos políticos, al presidente le conviene que la culpa sea para Ebrard. Porque cuando se construyó polémica la línea 12, Marcelo era político del PRD y AMLO no tenía nada que ver con los asuntos de la CDMX. En ese sentido, el tabasqueño está muy lejos del tema de la construcción. Pero si el tema es de mantenimiento, algo que es responsabilidad única del gobierno actual de la CDMX y por lo tanto de Claudia Sheinbaum, entonces se puede abrir la caja de pandora”, resaltó García Soto.

El periodista destacó que no hacen falta muchos peritajes ni investigaciones externas o internas para saber que lo sucedido la noche del lunes 3 de mayo en la Línea 12 del Metro “es producto de la ineptitud del gobierno, de la falta de inversión en mantenimiento, de la búsqueda de ahorros en el presupuesto y de una política populista que desde hace varias décadas mantiene artificial y políticamente subsidiado el precio del boleto del Metro en 5 pesos cuando el costo real de un viaje por persona hoy casi alcanza los 15 pesos. Ningún gobierno ha querido entrar al tema de fondo de la inviabilidad financiera del Metro de la CDMX al que, si de por sí no hay presupuesto público que le alcance, menos en tiempos de recortes y una austeridad mal aplicada que ha afectado los procesos de mantenimiento, revisión y renovación de infraestructura el sistema de transporte más grande e importante del país”, enfatizó.

Salvador García Soto finalizó su columna puntualizando que si “el tema de la tragedia se centra en la austeridad y recortes presupuestales dictados desde Palacio Nacional, entonces la tragedia toma otra dimensión y puede salpicar directamente al presidente porque por ‘austeridad’ no hay medicinas ni insumos médicos, se incendian los bosques, se quedan sin refugios las esposas golpeadas, hacen falta vacunas contra el Covid, etc. Así que en el dilema de a quién sacrificaría y entregaría a los leones López Obrador si el clamor popular por esta tragedia crece no hay duda: la culpa de Claudia Sheinbaum es la culpa de la 4T. La culpa de Marcelo Ebrard es sólo de Ebrard”, concluyó.

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