José María Morelos. — En esta comunidad rural, una pequeña franja de la laguna de Chinchankanab que colinda con el ejido mantiene viva una historia que ha pasado de generación en generación, la supuesta presencia de una enorme serpiente que habitaría en un cenote dentro del cuerpo de agua.
De acuerdo con pobladores, el relato surgió hace varios años, cuando un anciano aseguró haber visto al reptil en la parte más profunda de la laguna. Desde entonces, la versión se transmitió entre familias, convirtiéndose en parte del imaginario colectivo.
“El comentario de los antiguos es que un señor vio una serpiente enorme en esa laguna. Hay un cenote allá en medio y supuestamente es donde se guarda”, relató Donato Balam ku, habitante de Santa Gertrudis.
Aunque no existen pruebas que confirmen el avistamiento, la historia continúa vigente en la conversación comunitaria. Algunos vecinos señalan que no es algo que se observe con frecuencia, pero el testimonio original marcó la percepción del lugar.
La zona se caracteriza por presentar áreas pantanosas y puntos más profundos, condiciones que han alimentado el misterio alrededor del sitio. Aun así, más allá de la veracidad del mito, la narración forma parte del patrimonio oral de Santa Gertrudis.
Así, en esta parte de la laguna de Chinchankanab, naturaleza y tradición se entrelazan, manteniendo vigente una leyenda que sigue identificando a la comunidad en el corazón de José María Morelos.








