José María Morelos
Durante la Cuaresma, la tradición religiosa de evitar las carnes rojas impulsa a muchas personas a optar por mariscos y pescados. Este cambio en los hábitos de consumo genera una alta demanda, lo que, a su vez, provoca un incremento en los precios de estos productos del mar.
Leonel Santos Tuyub Martín, comerciante de carne y mariscos, explica que los precios de los mariscos, como el pescado, el camarón y el pulpo, suelen aumentar cada año durante esta temporada.
“La demanda se dispara en los días cercanos a la Semana Santa, lo que eleva los costos”, indicó Santos.
Este aumento de precios genera preocupación entre los consumidores, especialmente aquellos con presupuestos más ajustados. “Muchas personas prefieren los mariscos, pero al ver los precios, terminan buscando alternativas más económicas, como la chaya”, comentó Santos. La chaya, una planta local, se presenta como una opción nutritiva y accesible en comparación con los mariscos.
Aunque los precios suben, algunos siguen optando por mariscos para mantener la tradición, mientras otros priorizan opciones más baratas. En este contexto, los comerciantes de mariscos enfrentan un desafío: equilibrar la oferta con las expectativas de los consumidores en tiempos de alta demanda y precios elevados.








