La temporada de Semana Santa dejó una importante baja en las ventas de carne en este municipio, debido a las costumbres religiosas que reducen el consumo de productos cárnicos, así como a la falta de clases y eventos sociales que normalmente dinamizan la economía local.
Miguel Ángel Tuyub, director del rastro municipal, explicó que durante esas semanas el sacrificio de cerdos disminuyó considerablemente, al pasar de 10 a 12 animales diarios a solo 6 u 8.
“Es una temporada baja para nosotros. La gente deja de consumir carne y también se nota la ausencia de movimiento en las calles”, declaró.
Actualmente, solo quedan siete carniceros activos en la cabecera municipal. A esto se suma la competencia de tres empresas carniceras yucatecas de mayor tamaño que concentran gran parte del mercado.
A pesar del incremento en los costos de producción, los precios de la carne se han mantenido estables por más de dos años. “Aunque suba el precio del cerdo, nosotros no podemos subirlo al público, o perdemos ventas”, señaló Tuyub.
Destacó además que el rastro municipal ya opera al 100%, gracias a las mejoras impulsadas por el actual gobierno municipal. También confirmó que se mantienen supervisiones sanitarias continuas, en coordinación con el Gobierno del Estado.
En cuanto a la carne de res, señaló que el rastro está listo para operar, pero la falta de documentación por parte de algunos comerciantes ha impedido avanzar con su procesamiento.








