En una semana crítica de violencia en el país, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha tenido que responder a la creación de un grupo armado de productores de aguacate en Michoacán.

En la tierra fértil del llamado oro verde, alrededor de 3 mil trabajadores decidieron unirse y tomar las armas a fin de defenderse de las extorsiones y crímenes de los cárteles, que se disputan desde hace años el control de ese territorio.

El 25 de junio, López Obrador solicitó a los trabajadores del aguacate de Michoacán que desistan de su grupo armado y privado y confíen en las autoridades. No obstante, hartos de la violencia de los grupos organizados, los trabajadores de cuatro municipios michoacanos pertenecientes a la sierra han conformado un cuerpo de seguridad paralelo, denominado Pueblos Unidos, el cual vigila quién ingresa en su territorio.

Desde hace años, los grupos del crimen organizado se disputan el control del territorio y los vecinos y empresarios se quedaron atrapados en una feroz lucha de cárteles.

Ante la oleada de violencia, los empresarios, quienes dicen sentirse desprotegidos y abandonados por el gobierno, empezaron a pagar a soldados bajo la premisa de que les resulta “más barato comprar un rifle que pagar extorsiones”. Acerca de esta nueva milicia armada, creada hace unos ocho meses, los comandantes de Pueblos Unidos han afirmado que no se trata de un grupo de autodefensa y que se disolvería si el Estado consigue garantizar la seguridad de los municipios.