José María Morelos.– Aunque ejidos del sur de Quintana Roo participan en proyectos de bonos de carbono que permiten conservar miles de hectáreas de selva y generar ingresos millonarios, productores denunciaron que casi la mitad de esos recursos termina en manos del SAT, además de otros gastos operativos que reducen al mínimo las ganancias reales para las comunidades.
Luciano Serralta Uxul, productor del ejido Candelaria 2, aseguró que campesinos de José María Morelos han encontrado en la conservación forestal una vía para obtener recursos sin desmontar sus tierras, pero las cargas fiscales están convirtiendo esta alternativa en un modelo poco rentable.
Explicó que ejidos como Candelaria 2, El Naranjal, San Antonio Tuk y San Felipe Oriente comercializaron este año créditos de carbono con una empresa nacional, alcanzando ventas cercanas a los dos millones de pesos.
“Vendemos casi dos millones de pesos, pero luego le pagamos casi un millón al SAT”, reclamó.
Además del pago de impuestos, señaló que deben cubrir costos por servicios técnicos, vigilancia de la selva, apertura de brechas cortafuego y trabajos de reforestación, lo que disminuye considerablemente el beneficio económico para los ejidatarios.
Serralta consideró injusto que mientras las comunidades protegen la selva y contribuyen a la captura de carbono, enfrenten impuestos elevados, pérdida de subsidios y altos costos de energía.








