JOSÉ MARÍA MORELOS.- En la Península de Yucatán sobreviven poco más de 54 variedades de maíz nativo, por lo que productores mayas e investigadores han reforzado acciones para conservar estas semillas y evitar la pérdida de su diversidad genética.
Miguel Kú Balam, productor de la comunidad de Tabasco y promotor de la milpa tradicional maya, destacó que trabaja junto con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en proyectos enfocados en la conservación y mejoramiento de semillas criollas.
Explicó que uno de los principales objetivos es capacitar a los agricultores sobre los procesos adecuados de resguardo para mantener las características originales del maíz nativo.
“Muchas veces los productores solamente sacan la semilla, pero no saben el proceso para mantener la genética del maíz criollo y que no se cruce con otras variedades”, señaló.
Como parte de esta colaboración, el año pasado sembró una variedad de maíz blanco con alto contenido de proteínas proporcionada por investigadores. Tras obtener buenos resultados, este año comercializará alrededor de 200 kilos de semilla para otros productores de la región.
“Este año lo volví a sembrar y ahorita me están pidiendo semilla; voy a vender unos 200 kilos de este tipo de maíz que se adapta muy bien a nuestra zona”, comentó.
El campesino firmó que conservar las semillas nativas es fundamental para preservar el patrimonio agrícola de los pueblos mayas y fortalecer la producción de alimentos en la región.








