La historia de una joven se hizo viral al contar como por no saber decir que ‘no’ terminó aceptando salir con un franelero en la Ciudad de México que apenas conocía.

La joven identificada como Fernanda Sarrag pone en contexto que nació en una familia ‘corazón de pollo’, es decir que sus papás, a su hermana y a ella se les dificulta decir ‘no’ a las personas, esta cuestión la llevó a aceptar salir con un franelero que veía cerca de su universidad.

Los hechos ocurrieron cuando la joven cursaba la universidad y acudía una cafetería cercana con una amiga. El franelero llamado César era conocido por todos, así que lo saludaba por cortesía.

Un día Mónica la amiga de Fer le sugirió hacerse amigas del franelero con la única intención de que las protegiera si un día pasaba algo y que pudieran necesitar ayuda. Y así ocurrió, crearon una relación de amistad en donde el franelero ya le estrechaba la mano al saludarla.

En una ocasión de la materia de Humanidades le encargaron a Fer hacer una entrevista a alguien que no estaba en todos sus días pero no lo trataran con el objetivo de involucrarse y vio como buena opción hacerle la entrevista a César. Le invitó un café con el único fin de la tarea, sin embargo, el hombre malinterpretó los hechos.

Le dijo que era casado y que su esposa era modelo de maquillaje de una reconocida marca, también que era amigo de Alexander Acha y que había ido a comer a su casa, esta última respuesta de César no le pareció tan descabellada debido a que la cafetería se encontraba en Pedregal, una zona ‘nice’.

Después de la entrevista, el franelero le decía halagos a Fernanda, repetidamente le decía sobre ir a tomar un café, Fer trataba de minimizarlo, hasta que un día insistió demasiado y la invitó a comer. La joven que asegura que no es mala aceptó la invitación.

Quedaron de verse en un restaurante a las 16:00 horas el 17 de diciembre, pero el destino les tenía preparada una sorpresa, ese día ocurrió un sismo en la Ciudad de México y por el caos que se presentó en la ciudad ya no acudió a la cita.

Después del temblor, Fer dejó de ir caminando a la cafetería para no toparse con César, llegaba en coche y se bajaba frente a la plaza para entrar directo a la cafetería, también tuvo que pagar el estacionamiento de la universidad para no verlo.

La joven reflexionó sobre las veces que la ha llevado al límite ser tan penosa y no saber decir ‘no’.