Peto, Yucatán – En la península de Yucatán, durante más de ocho meses, predominó un patrón de lluvias irregulares conocido como mamáancháak’. De mayo a septiembre, solo se registraron tres lluvias torrenciales significativas que abarcaron alrededor del 70% del territorio.
El resto fueron precipitaciones muy localizadas, dejando amplias zonas sin el agua suficiente para sostener la agricultura de temporal.
Este comportamiento climático provocó graves pérdidas en las milpas de comunidades mayas en Yucatán y Quintana Roo. Campesinos de municipios como Peto, Valladolid, Carrillo Puerto y Bacalar reportaron que la mayoría perdió sus cosechas, mientras que solo unos pocos lograron cosechar donde sí llovió.
Aunque la selva mostró cierta recuperación, las lluvias no favorecieron al campo. Los sistemas meteorológicos oficiales no registraron adecuadamente esta situación, limitando la capacidad de respuesta.
El colectivo Xok K’iin identificó “corredores de lluvia” vinculados a factores geográficos y forestales, y prevé lluvias más constantes entre septiembre y noviembre.
Este contenido forma parte de un análisis climático regional, y fue transmitido en la radio XEPET, “La voz de los mayas”, por el investigador, comunicador y escritor Bernardo Caamal Itzá.









