A poco más de un mes de las elecciones del 1 de junio de 2025, en las que por primera vez se elegirán integrantes del Poder Judicial a nivel federal y estatal, ciudadanos de este municipio denuncian una preocupante falta de información.
Lejos de un ambiente democrático informado, habitantes como Lázaro Benítez, mototaxista, aseguran no saber ni quiénes son los candidatos, ni cómo funcionará la votación. “Ni yo sé dónde voy a votar, ni a quién. La gente pregunta y no sabemos qué decir. No conocemos a nadie”, señala.
El Instituto Nacional Electoral (INE), encargado de organizar y difundir el proceso, ha limitado su comunicación a mensajes vagos que invitan a votar, sin explicar a profundidad qué se elegirá ni quiénes están en la boleta.
“Solo dicen que votemos, pero no hay nombres, no hay propuestas, no hay claridad. Ni en redes sociales aparece información”, agregan vecinos.
La consecuencia ya se percibe: desinterés y desconfianza. “Muchos dicen que no van a votar. ¿Para qué salir si no sabemos a quién elegimos?”, cuestionan.
El riesgo de abstencionismo en una elección histórica es real. Una democracia no puede sostenerse sin ciudadanos informados, y en este caso, la falta de transparencia no es casual: es una falla institucional.
La población de José María Morelos exige lo básico: saber qué se vota, quiénes participan y cómo hacerlo. De lo contrario, se corre el riesgo de convertir una elección inédita en una simulación democrática.








