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Manuel Chan Uluac de Cafetelito, el guardian de frutas olvidadas de Yucatán

José María Morelos, – En la comunidad de Cafetalito, ubicada en el municipio de José María Morelos, Manuel Chan Uluac se dedica a la preservación de frutas que, por años, han caído en el olvido. Entre ellas, destaca el Chóoch, una fruta originaria de Yucatán que, aunque poco conocida, tiene un gran potencial en la región.

“El Chóoch es una fruta que la gente conoce poco, pero que en Yucatán tiene muchas propiedades. Muchos no la han probado y no saben lo beneficiosa que puede ser”, afirma Manuel, quien está comprometido con rescatar especies como esta, que han sido opacadas por la popularidad de otras frutas más comerciales. El Chóoch es un árbol que puede alcanzar hasta 5 metros de altura y su fruto, similar a la naranja, es menos apreciado, pero no por ello menos valioso.

A pesar de ser conocido en las redes sociales como parte del patrimonio natural de Yucatán, especialmente bajo el nombre de “guanábana silvestre”, el Chóoch aún no ha logrado abrirse un espacio amplio en el mercado. “El precio varía, pero generalmente la pieza se vende a 10 pesos”, explica.

Además, menciona que el Pox, otro cultivo en crecimiento, puede llegar a venderse a 20 pesos por unidad. Aunque el mercado sigue siendo limitado, los cultivos en pequeña escala están aumentando, y algunos agricultores locales han comenzado a sembrar estos árboles, que, una vez establecidos, producen una gran cantidad de frutos.

A diferencia de otras especies comerciales, el Chóoch no es un injerto, sino una especie que se ha sembrado de manera tradicional en la región. Manuel señala que actualmente tiene sembrados unos cinco “mecates”, y que el interés por la fruta ha aumentado, especialmente entre los que la prueban.

El entusiasmo por esta fruta exótica, aunque originaria de Yucatán, está creciendo poco a poco. “El Chóoch se adapta muy bien a las tierras de aquí. Es una fruta que podría tener un gran futuro, tanto en la alimentación local como en el mercado”, concluye.

La labor del joven, junto con la de otros agricultores locales, está contribuyendo a rescatar y promover las frutas autóctonas de Yucatán, que podrían ofrecer alternativas interesantes para la región.

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