José María Morelos.- Lo que comenzó como un medio de transporte y una fuente de ingresos terminó convirtiéndose en la herramienta que permitió a una familia salir adelante y brindar educación profesional a sus hijos.
Esa es la historia de Maximo Sánchez Acosta, quien durante años tuvo una flotilla de tricitaxis en renta en José María Morelos, actividad que le permitió sostener a su familia y apoyar los estudios de sus hijas.
“Gracias a Dios y a la Virgen Santísima nos fue bien. Estudiaron mis hijas, aprovecharon y nosotros las impulsamos para que estudiaran”, recordó.
Señaló que en la época de mayor auge llegó a tener 15 tricitaxis funcionando. Los ingresos obtenidos por la renta de las unidades y el trabajo diario permitieron cubrir gastos familiares y escolares en momentos en que el servicio era uno de los más solicitados en la cabecera municipal.
Además del esfuerzo familiar, destacó que las becas gubernamentales de aquellos años también representaron un apoyo para que sus hijas continuaran con su preparación académica.
Hoy, el resultado de ese esfuerzo se refleja en la vida profesional de sus hijas. “Tengo dos hijas maestras; una trabaja en Cancún y otra trabaja acá”, comentó con orgullo.
Aunque el auge de los tricitaxis quedó atrás con la llegada de taxis y mototaxis, don Maximino asegura que el sacrificio valió la pena.
Las unidades que alguna vez recorrieron las calles de José María Morelos no solo transportaron pasajeros, también ayudaron a construir el futuro de una familia.









