Debido a su alta contagiosidad, Ómicron ya se ha convertido en la variante del COVID-19 predominante en México: sus síntomas similares a los de un catarro común ha derivado en la escasez de pruebas por su insaciable búsqueda para descartar el padecimiento.

Ante este escenario, Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, aseguró que esta situación deriva de una falta de pruebas a nivel mundial, por falta de la capacidad para su producción.

“Puede representar un problema para el mundo entero, porque la capacidad para fabricar (las pruebas) es limitada (…) La escasez de pruebas es mundial”.

De ahí que el epidemiólogo emitió un exhorto a someterse al test únicamente en casos necesarios y no sólo para decir o no realizar el respectivo aislamiento.

“Si se tienen síntomas: tos, dolor de garganta, ronquera o fiebre incluso, hay que pensar que se tiene una enfermedad respiratoria.

Hacerse la prueba no va a modificar nuestra decisión de aislarnos, en lugar de correr al quiosco a hacerse la prueba, hay que quedarnos en casa”, expresó en la conferencia matutina.

“En todo momento lo que buscamos es que los recursos sean útiles para el propósito para el que están diseñados, no para paliar la ansiedad individual”.

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