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Llevar los libros a la gente, no la gente a los libros, afirma mediador de sala de lectura

José María Morelos, Q. Roo. — “Cuando los libros están cerca, la gente se acerca. No hay que forzar”, afirma José Guillermo Talavera Lucero, mediador de la Sala de Lectura Libros en Cautiverio y promotor del Programa Nacional de Salas de Lectura.

Desde su experiencia en comunidades del estado, Talavera sostiene que el acceso cotidiano a los libros es más importante que cualquier método tradicional para fomentar la lectura.

“No hace falta invitar a la gente. Cuando colocas libros en un espacio público, las personas se acercan solas. La clave es que los libros estén disponibles”, señala.

El mediador cuestiona los métodos escolares que asocian la lectura con tareas, resúmenes o evaluaciones. “Nos enseñaron a leer como obligación, no como placer. Así se forma el rechazo”.

Frente a esto, las salas de lectura ofrecen una alternativa: leer por gusto, sin presiones. Son espacios donde se comparte la literatura de forma libre, sin exámenes ni análisis forzados.

Talavera también destaca el papel de la familia: “Si en casa se lee, los hijos lo ven como algo natural. Pero si no hay libros, ni ejemplos, es más difícil que nazca el interés”.

Finalmente, insiste: tener libros al alcance es lo más importante. Incluso quienes no saben leer pueden disfrutar de ellos al tocarlos, hojearlos o escuchar historias.

“No es necesario obligar a leer. Solo hay que acercar los libros. Ellos hacen el resto”.

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