José María Morelos -. Con una profunda reflexión sobre la conversión y la autenticidad cristiana, el padre Juan Gabriel Contreras Hernández presidió la celebración del Miércoles de Ceniza en la Iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde decenas de fieles acudieron para recibir la imposición de la ceniza.
Durante su homilía, el sacerdote subrayó que este tiempo litúrgico debe vivirse con verdadera intención y no por apariencia.
“Lo importante es que Dios nos vea”, expresó, al recordar que la ceniza representa la caducidad de la vida, pero también la transformación interior que cada creyente está llamado a iniciar.
Explicó que el gesto de inclinar la cabeza para recibir la ceniza es un signo de humildad y reconocimiento de la fragilidad humana. Asimismo, insistió en que la Cuaresma no debe reducirse a sacrificios superficiales, sino convertirse en un proceso real de cambio.
“Nos tenemos que ayudar”, reiteró, invitando a dejar hábitos que dañan y a practicar el dominio personal.
El padre Juan Gabriel enfatizó que el ayuno, la oración y la penitencia son medios para renovar el corazón y avanzar hacia la santidad.
“Cambiar la mentalidad es cambiarlo todo”, afirmó, animando a los presentes a aprovechar estos 40 días como un tiempo especial de gracia rumbo a la Semana Santa.
La celebración se desarrolló en un ambiente de recogimiento, marcando así el inicio del camino cuaresmal para la comunidad parroquial.









