José María Morelos
Roberto Hernández Tun, creador de la salsa artesanal Princesa Maya, comparte su historia de emprendimiento. Esta salsa, elaborada con chile habanero de la región maya, tiene 25 años de tradición, heredada de su madre, Soledad Tun Dávalos.
Con un proceso artesanal, que incluye el asado del chile a la leña, la salsa conserva un sabor ahumado que la hace única y muy apreciada por quienes la prueban.
Princesa Maya ha conquistado el mercado local, vendiéndose en negocios como Minisúper Casa Pérez, pero también ha cruzado fronteras, llegando a Estados Unidos, específicamente a California y Washington.
“La salsa tiene una gran aceptación, no solo en zonas turísticas, sino también en mercados internacionales”, comenta Roberto. Sin embargo, el camino no ha sido fácil. La falta de recursos y la burocracia han sido grandes obstáculos.
“No contamos con equipos industriales, todo lo hacemos de manera artesanal. Hemos intentado acceder a apoyos gubernamentales, pero la burocracia y la corrupción impiden que lleguen a quienes realmente los necesitan”, afirma con frustración.
A pesar de estos desafíos, Roberto está convencido de que con el apoyo adecuado, su emprendimiento podría dar el siguiente paso. “Con equipos adecuados y el respaldo necesario, podríamos aumentar la producción y llevar Princesa Maya a más mercados”, asegura.
Su sueño es expandir su salsa, tanto en el ámbito nacional como internacional, y continuar con la tradición familiar que ha pasado de generación en generación.








