En José María Morelos, la informalidad se ha convertido en un reto que amenaza la estabilidad de los negocios establecidos.Ignacio Tuyub Martín, empresario local, señala con preocupación cómo los emprendedores informales, al no cumplir con las regulaciones fiscales y laborales, logran ofrecer precios más bajos, distorsionando la competencia y afectando directamente a quienes sí cumplen con los requerimientos legales.
“Nos obligan a bajar nuestros costos, pero al hacerlo, se pone en riesgo la calidad y la estabilidad de nuestro negocio”, comenta Ignacio.
Muchos nuevos emprendedores, temerosos de los trámites y los impuestos, prefieren operar sin formalizarse. Sin embargo, Ignacio subraya que la formalización trae consigo una serie de beneficios a largo plazo, como la posibilidad de acceder a incentivos fiscales y protección legal, lo que permite a los negocios crecer de manera más segura y estable.
La situación es crítica: los precios en el mercado se desajustan, afectando a quienes, como Ignacio, invierten tiempo y esfuerzo en cumplir con las normativas.
Para él, es urgente que las autoridades refuercen las regulaciones y ofrezcan incentivos para que más emprendedores se formalicen y contribuyan al desarrollo de un mercado más justo y competitivo.
La informalidad, lejos de ser una solución, está limitando las oportunidades para quienes buscan hacer las cosas bien.








