Por Bernardo Caamal Itza
En la península maya, la Canícula no es simplemente un periodo de ausencia de lluvias, sino una temporada marcada por la sabiduría ancestral del Xok K’iin, el sistema maya de pronósticos climáticos. De acuerdo con esta tradición, la Canícula inicia en las primeras horas del 16 de julio y se extiende hasta el 24 de agosto, un tiempo en el que las familias preparan sus hogares y campos para enfrentar las condiciones difíciles.
Previo a esta etapa, que es crucial para la agricultura y la salud, se realizan prácticas preventivas como la desparasitación de niños y ancianos, para reducir el riesgo de enfermedades gastrointestinales. Además, se toman precauciones especiales para protegerse del k’ank’ubul, las nubes de arena provenientes del Sahara que llegan a la región y pueden causar serios problemas respiratorios.
Desde la perspectiva maya, la Canícula está estrechamente ligada a la actividad de Cháak, el dios de la lluvia. No siempre implica sequía total; el Xok K’iin distingue entre tikiin Cháak, que representa un intenso movimiento eléctrico sin lluvia, y mamáanchak’, lluvias irregulares. Estas señales guían a los milperos para anticipar el comportamiento climático y planificar sus cultivos.
Recientemente, medios de comunicación dedicados a informar al pueblo maya pidieron aclarar el inicio de la Canícula, debido a reportes que indicaban que comenzó el pasado 3 de julio. Bernardo Caamal Itza recuerda que, según la tradición y los pronósticos del Xok K’iin para 2025, la temporada comienza el 16 de julio.
El investigador ha compartido su análisis en transmisiones en vivo por Radio Xepet, acompañado de imágenes y datos proporcionados por Meteorología Yucatán y otros medios, reforzando la importancia de la cosmovisión maya para entender y adaptarse a los ciclos naturales.
Así, la Canícula no es solo un fenómeno meteorológico, sino un llamado a escuchar y respetar los signos que la naturaleza ofrece, en especial en una región donde la relación con la tierra y el agua sigue siendo fundamental para la vida.









