Desde 2019, Iván Marmolejo Parra encontró en la formación de nuevas generaciones su más grande proyecto. A través de su escuelita de béisbol —nacida del esfuerzo colectivo, la pasión por el juego y el compromiso con la niñez— ha sembrado una semilla que ya comienza a dar frutos.
La Escuela de Béisbol Iván Marmolejo trabaja actualmente con tres categorías: 9-10, 11-12 y 13-14 años. El crecimiento ha sido constante, y hoy suman cerca de 80 niñas y niños entrenando con regularidad.
“Muchos de los que hoy están en 13-14 comenzaron conmigo cuando tenían 9 años”, dice Iván, con visible orgullo por el avance de sus peloteros.
Los equipos viajan cada 15 días a Mérida para competir en la Liga Yucateca, una de las más importantes del estado. Para cubrir los gastos, las familias realizan rifas, ventas y otras actividades, demostrando que el compromiso es colectivo.

Y los resultados están a la vista: en la temporada pasada, la categoría 9-10 obtuvo el subcampeonato, mientras que la 11-12 y la 13-14 se coronaron campeones. En la actual temporada, dos categorías siguen invictas y la tercera solo ha perdido un juego. “Vamos bien”, resume con humildad.
La escuelita también ha comenzado a proyectar talento fuera del municipio. Recientemente, cinco niños fueron prestados a un equipo de Playa del Carmen para reforzar su plantilla en un torneo, donde terminaron siendo campeones.
Exjugador profesional —firmado en 1999 con los Langosteros de Quintana Roo— Iván hoy pone toda su experiencia al servicio de las nuevas generaciones. A pesar de los retos, como el alto costo para que visores evalúen a los jóvenes, mantiene la esperanza.
Con el respaldo de entrenadores como el profe Alex y Valadez, y el apoyo incondicional de las familias, Iván sigue apostando por lo más importante: enseñar béisbol con pasión, con valores y con propósito. Porque para él, esto va más allá del deporte: es formar personas, formar futuro.









