JMM – Durante años, el graffiti fue visto como vandalismo. Hoy, se reconoce como una poderosa forma de expresión artística y social. Para Imer Omar Uc Castillo, artista urbano y muralista, este cambio ha sido posible gracias al trabajo constante de quienes apostaron por pintar muros cuando aún no era bien visto.
“Antes el graffiti no se valoraba, pero ahora la gente lo entiende como un medio de expresión”, afirma Imer. A través del arte urbano, muchas personas comparten historias personales, culturales y sociales. “Es una manera de contar quiénes somos, lo que vivimos día a día”, dice.
Hoy el graffiti ha salido de las calles marginales para instalarse en casas particulares, restaurantes y espacios comerciales. “Antes solo lo veías en instituciones públicas. Ahora lo piden en todos lados”, señala el artista.
Además, las nuevas generaciones se han sumado con fuerza. “Conozco a muchos que ahora viven del arte urbano. Este movimiento es cada vez más masivo”, comenta.
Para Imer, el graffiti tiene futuro. No solo se mantiene, sino que crece como una herramienta para comunicar, reflexionar y conectar. “Es arte, pero también es voz. Y esa voz hoy se escucha en todas partes”.








