José María Morelos. – Las frutas silvestres que durante décadas alimentaron a los abuelos y formaron parte de la dieta cotidiana de las familias de la Zona Maya hoy casi han desaparecido de las mesas, desplazadas por variedades comerciales y el cambio en los hábitos de consumo.
Miguel Ku Balam, habitante de la comunidad de Tabasquito, lamentó que especies como el snapche, nance, chiqué, chiricote, chicozapote del monte y el limón criollo sean cada vez menos aprovechadas por las nuevas generaciones, pese a su valor nutricional y cultural.
“Si nosotros no consumimos estas frutas, nuestros hijos menos lo van a hacer. Tenemos que rescatarlas, promover su consumo y enseñarles a las nuevas generaciones el valor que tienen, porque son especies endémicas de nuestra península”, expresó.
Aseguró que el caso más preocupante es el del snapche, del cual calcula que apenas permanece alrededor del 10 por ciento en las comunidades mayas, debido a la tala, la sequía y los efectos del cambio climático.
Añadió que muchas personas prefieren comprar frutas provenientes de otros estados, mientras las especies locales son eliminadas durante la limpieza de los terrenos o simplemente ignoradas.
Por ello, llamó a recuperar el consumo de estos frutos para preservar el patrimonio alimentario y los conocimientos heredados por los antepasados.








