Para Moisés Carmona Bautista, productor de sandía en el ejido La Carolina, el ciclo agrícola 2024-2025 terminó en desastre total. Tras invertir 120 mil pesos en dos hectáreas de cultivo, hoy se enfrenta a una pérdida absoluta.
“La verdad, no se recuperó nada. Ni la inversión, ni la mitad, ni un peso”, declaró con resignación.
Cada año, siembra sandía con la esperanza de una buena cosecha. Sin embargo, este ciclo se vio marcado por un problema generalizado en la calidad del fruto.
“La pulpa salía amarilla, con rayas blancas como venas, y la fruta se aflojaba dentro de las cajas a los pocos días. No servía para el mercado”, explicó.
El productor afirma que la situación fue crítica no solo en su parcela, sino en toda la región de La Carolina y comunidades vecinos.
“Recibíamos fotos y videos de otros compañeros, y era lo mismo: fruta de mala calidad que no tenía salida”, relató.
En años anteriores, Carmona Bautista obtenía entre 30 y 45 toneladas por hectárea, pero esta vez la producción apenas alcanzó las 13 toneladas, cifra que hace imposible cubrir los costos de
producción. Además del gasto inicial, la inversión no incluyó mano de obra, lo que agrava la pérdida.
El impacto económico ha sido devastador. El productor se encuentra endeudado y, como muchos otros en su comunidad, considera abandonar el cultivo de sandía para el próximo año.
“Así como están las cosas, ya no vale la pena seguir sembrando. Muchos están pensando en parar”, expresó.








