En José María Morelos, aunque la pitahaya es una fruta con buen precio y mercado, casi nadie la cultiva. Don Miguel Chi, agricultor de la zona, explica que la principal razón es que no hay experiencia suficiente.
“La verdad, aquí no nos enseñaron a sembrarla, ni nuestros abuelos ni nadie. Tampoco tenemos un técnico que nos guíe para hacerlo bien,” comenta Don Miguel.
Además, la pitahaya es una planta complicada. No crece sola en la tierra, sino que se pega a otros árboles y les chupa la savia. Su ciclo es largo, casi año y medio, y eso también hace que muchos prefieran sembrar cultivos que conocen bien, como limón, naranja, papaya o maíz.
Por eso, la mayoría sigue apostando por lo tradicional y se resiste a probar con la pitahaya, aunque sea una opción rentable. Don Miguel cree que si hubiera más apoyo técnico y capacitación, más agricultores se animarían a cultivarla.








