En el municipio maya de José María Morelos, Quintana Roo, la crianza de borregos y chivos ha comenzado a destacar como una opción viable frente a la crisis agrícola.
Productores como Helidoro Mex Colli han dejado el ganado bovino para enfocarse en estos animales, más adaptables y menos costosos de mantener. Con una alimentación basada en maleza y ramas, y cuidados básicos como vacunación y desparasitación, los ovinos y caprinos prosperan incluso en épocas de sequía.
Además, el cambio también se refleja en la cocina local, donde platillos como chocolomo de borrego, pipián de chivo y birria ganan popularidad.
Este auge en el consumo impulsa la demanda, motivando a más familias a integrarse a esta actividad como alternativa económica y alimentaria.
Sin embargo, los productores demandan apoyo gubernamental en infraestructura básica para consolidar esta transición. Para muchos, como Mex Colli, el potencial es claro: “Si nos apoyan, podemos ser un municipio productor fuerte”.
En medio de la incertidumbre climática y económica, la ovinocultura y caprinocultura emergen como una solución sustentable y socialmente significativa para las comunidades rurales.








