José María Morelos — En un lapso de seis meses, únicamente una res ha sido sacrificada en el rastro municipal, lo que pone en riesgo la garantía de inocuidad y calidad de la carne que se vende en la comunidad, advirtieron responsables del lugar.
Miguel Tuyub, encargado del rastro, explicó que esta baja afluencia no responde a falta de voluntad, sino a un complicado proceso administrativo que inicia con los ganaderos, quienes deben presentar documentación oficial como guías de tránsito y permisos estatales para que el animal pueda ingresar legalmente al rastro.
“Sin la documentación adecuada, no podemos recibir los animales, lo que genera un déficit en la oferta regulada y pone en duda la procedencia y calidad de la carne que se comercializa en la comunidad,” señaló.
Además, resaltó que el rastro municipal cuenta con rigurosos controles sanitarios, donde cada animal es revisado y recibe hasta tres sellos de garantía que certifican su buen estado y ausencia de enfermedades, asegurando así la inocuidad para el consumidor.
Autoridades locales y estatales trabajan en protocolos para inspeccionar carnicerías y reforzar el control en la comercialización de carne, con la finalidad de proteger la salud pública y garantizar que solo se venda carne que haya salido del rastro municipal con la documentación requerida.








