Hace 13 años, una decisión generó controversia en José María Morelos.
La administración 2011-2013 decidió abrir nuevas calles en la cabecera municipal. Esta vez no se trataba solo de raspar caminos, sino de usar maquinaria pesada para cortar las faldas de los cerros que impedían el paso.
Uno de los casos más recordados ocurrió en la calle Chilam Balam, entre Jacinto Canek y Santiago Pacheco. Durante años, la falda de una loma bloqueaba el acceso. Cuando se pavimentó, se hizo de forma que la vegetación —incluidos árboles grandes— se conservara intacta.
La oposición no tardó en reaccionar. Algunos afirmaron que esa loma era un pulmón natural para la ciudad; otros, incluso, dijeron que era parte de la Sierra Madre.
Pero con el paso del tiempo, los habitantes empezaron a disfrutar del beneficio: calles transitables, desarrollo urbano.
Y al entonces presidente municipal, muchos lo apodaron:
“El Señor de los Cerros.”








