José María Morelos – Las plantas nectaríferas y poliníferas juegan un papel vital en la alimentación de las abejas, y su conservación podría garantizar la producción de miel en el municipio.
Así lo destacó Lisbeth Areli Chimal Cauich, ingeniera agroecológica y estudiante de maestría en Ciencias en Recursos Naturales, quien participó en un estudio sobre estas especies.
Como parte de una beca del programa “Verano del Pacífico” en 2020, Lisbeth y el doctor Luis Alanís realizaron un mapeo de plantas visitadas por abejas en la cabecera municipal de José María Morelos. Descubrieron que muchas pertenecen a la familia fabáceas (leguminosas), clave para la producción de néctar y polen.
“Estas plantas suelen encontrarse en patios, jardines y bordes de la comunidad. Muchas veces son taladas por desconocimiento, cuando en realidad son esenciales para las abejas”, señaló Lisbeth.
Entre las especies destacadas está el chacá, un árbol muy visitado por las abejas meliponas y base de la miel que se cosecha en ciertas temporadas.
Sin embargo, el crecimiento urbano amenaza estos recursos. “Morelos aún conserva vegetación, pero los nuevos proyectos implican deforestación. Urge un plan ambiental que identifique las especies valiosas para la polinización”, advirtió.
Desde el Centro de Innovación Apícola de Quintana Roo, donde colabora, se promueve sembrar especies benéficas cerca de los apiarios y conservar ciertas herbáceas que parecen maleza, pero alimentan a las abejas, especialmente en temporada seca.
“Sembrar chacá, jabín o nan puede marcar la diferencia”, concluyó Lisbeth, destacando la importancia de proteger el entorno natural de las abejas para asegurar su supervivencia y la del sector apícola.








