José María Morelos, QR
La milpa maya, tradición agrícola que ha sido el sustento de las comunidades en la península de Yucatán, enfrenta una grave amenaza no solo por el abandono de los jóvenes, sino por la burocracia que complica el acceso a los programas de apoyo gubernamentales.
Don Miguel Ku Balam, promotor de esta práctica ancestral en el municipio de José María Morelos, señala que los trámites administrativos son una barrera para los campesinos.
A pesar de la existencia de programas destinados a fortalecer la agricultura maya, Don Miguel denuncia que las reglas de operación son complejas y difíciles de cumplir.
“Las convocatorias están llenas de requisitos que no se ajustan a la realidad del campo. Los jóvenes que quieren participar se desmotivan porque los trámites son inalcanzables”, expresó.
Uno de los principales problemas que enfrenta la comunidad es la exigencia de documentos como el “certificado de uso común” o los contratos de productos, condiciones que muchos campesinos no pueden cumplir. “Este tipo de reglas no favorecen a los campesinos. Necesitamos un sistema más accesible”, agregó.
La burocracia no solo afecta el acceso a los proyectos, sino que también acelera la desertificación del campo. Los jóvenes, desmotivados por los obstáculos administrativos, se alejan del campo, lo que pone en riesgo la continuidad de la milpa maya.
El promotor propone que el gobierno implemente reformas legislativas y administrativas para agilizar los trámites y facilitar el acceso a los recursos. “Si no se facilita el acceso a los proyectos, la milpa maya está en peligro de desaparecer”, concluyó. Sin cambios, la burocracia podría ser la causa de la extinción de una tradición ancestral.








