JMM | Aunque los avances tecnológicos han transformado la producción agrícola en cultivos como el limón, la adopción de drones para fumigación aérea sigue siendo limitada. En la región de Candelaria, apenas el 10% de la superficie agrícola —unas 50 de 500 hectáreas— utiliza esta herramienta.
En contraste, el sistema de riego presenta una cobertura casi total gracias al uso generalizado del riego por goteo y la microsaspersión, tecnologías que han optimizado el uso del agua y mejorado la productividad, especialmente en el limón.
“En cuestión de riego estamos prácticamente al 100%, pero en fumigación con drones, es mínima la superficie que lo utiliza”, comenta el productor Edilberto Medina Ortegón.
Reconoce que esta modalidad ofrece ventajas claras: rapidez, menor necesidad de mano de obra y un mejor aprovechamiento del agroquímico. Sin embargo, el alto costo de los drones o de los servicios especializados sigue siendo un obstáculo.
Se estima que fumigar con dron puede costar hasta 800 pesos por hectárea, una inversión que muchos agricultores no pueden asumir fácilmente debido a los bajos márgenes de ganancia.
Actualmente, en Candelaria, el limón ocupa entre 350 y 400 hectáreas, mientras que la papaya apenas alcanza las 15. El potencial está, pero se requiere apoyo técnico y financiero.









