José María Morelos.– Lo que durante años fue uno de los principales motores económicos de la comunidad de Candelaria hoy apenas sobrevive en pequeñas parcelas. La producción de papaya pasó de abarcar entre 40 y 60 hectáreas a reducirse a solo una hectárea y media en la actualidad.
Esteban Serralta Uxul, productor local, recordó que anteriormente la papaya se trabajaba de manera extensa y generaba ingresos constantes para varias familias. Sin embargo, la aparición y resistencia de plagas cambió por completo el panorama.
“Antes se producía muchísimo, se trabajaba hasta 60 hectáreas; ahora es muy poco lo que se siembra”, lamentó.
Explicó que con el paso del tiempo los químicos tradicionales dejaron de ser efectivos, obligando a los agricultores a invertir en productos más costosos para intentar salvar las cosechas.
“La plaga ya no la puedes controlar como antes, tienes que meterle más inversión y a veces ya no rinde”, señaló.
Actualmente, apenas tres productores continúan sembrando, y lo hacen en superficies reducidas debido al alto riesgo económico. Aunque la papaya aún tiene demanda en el mercado, la falta de capital y el temor a perder la inversión han frenado su recuperación.
Ante este escenario, parte de las tierras que antes se destinaban a la papaya ahora se utilizan para otros cultivos, principalmente limón, marcando así el declive de una actividad que definió por décadas la identidad agrícola de Candelaria.








