Con una profunda reflexión sobre el verdadero sentido del seguimiento a Cristo, el sacerdote Juan Gabriel Contreras Hernández ofició la misa de Domingo de Ramos en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en José María Morelos, Quintana Roo, marcando así el inicio solemne de la Semana Santa.
En su homilía, el padre Juan Gabriel invitó a los fieles a contemplar la soledad que vivió Jesús durante su Pasión, no solo como un hecho histórico, sino como una realidad que muchas personas experimentan hoy día. “Solo, solo, con Él solo”, repitió con énfasis, recordando que incluso los amigos más cercanos de Cristo lo abandonaron en su momento más difícil.
La celebración, además de conmemorar la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, se convirtió en un espacio de profunda meditación. “¿Eres protagonista de tu fe o solo un espectador con la mano en la frente?”, cuestionó el sacerdote, animando a los asistentes a vivir su fe con responsabilidad y no solo como una tradición pasajera.
Uno de los momentos más simbólicos de la misa fue la comparación con el burrito del Domingo de Ramos, quien creyó que los aplausos y mantos eran para él, sin entender que era Jesús quien merecía el honor. “No te confundas: no es por ti, es por el que cargas”, expresó el padre, provocando tanto sonrisas como reflexiones entre los fieles.
Durante la celebración también se habló de la soledad geográfica y psicológica, que afecta a quienes están lejos de sus seres queridos o a quienes, aun estando acompañados, viven desconectados de sí mismos. “Tenemos que aprender a acompañarnos, a escucharnos, a estar con nosotros mismos, si queremos acompañar de verdad a otros”, destacó el sacerdote.
La misa culminó con un fuerte llamado a vivir la Semana Santa con el corazón abierto, con humildad y con un compromiso real con la vocación a la santidad. “Jesús no nos llama a mirar desde lejos, sino a entrar con Él en su Pasión, a vivir su amor desde dentro”, concluyó.
Este Domingo de Ramos fue, más allá de una ceremonia litúrgica, una invitación viva a la conversión, a dejar de lado la indiferencia y a caminar junto a Cristo con fe activa, profunda y responsable.








