Valladolid .-  “Me paro en la puerta, me quito el sombrero, porque en esta casa vive un caballero…”, son versos que se solían escuchar en las puertas de las casas desde el primer día del mes de diciembre, cuando los niños salían a cantar “La Rama” y tratar de obtener su aguinaldo, lo que ahora ya casi no se ve porque aparentemente está en desaparición la tradición decembrina por distintos motivos.

Hasta antes de la pandemia se podía escuchar el canto de los pequeños cuando salían a cantar de casa en casa con ramas de limonaria o palmas de xiat adornadas con globos o tiras de papel crepé o de china de colores, con una caja de cartón, también decorada, con imágenes del Niño Dios o de la Virgen María, con velas en la mano y con panderetas o sonajas de corcholatas para darle más ritmo a su cántico.

Algunos cantaban completo el tema, pero otros no, ya que tenían prisa para pasar en otras casas y obtener más dinero.

Con el dinero que recaudaban del 1 al 15 del mes de diciembre —en algunas poblaciones es hasta el 12, en el día de la Guadalupana— organizaban su posada navideña a la que invitaban a sus padres. Era motivo de fiesta para los infantes, lo que ahora ya casi no se ve en las calles.

Desde el pasado día 1 a la fecha solo se ha visto cuando mucho a dos grupitos o parejas de niños que salen a cantar para obtener dinero.

Cambian sus motivaciones; buscan ayudar a su madre

Pero las motivaciones que llevan a los pequeños para salir a cantar son diferentes en cada caso.

Para los hermanos Manuel y Jesús, de 10 y 11 años de edad, la situación es diferente, pues ellos salen a cantar porque necesitaban dinero para comprar los medicamentos para su madre que tenía alta su temperatura, pero dijeron no saber la razón porque tampoco tenían dinero para llevarla al doctor. Su padre se encontraba trabajando en Quintana Roo.

Los hermanos comentaron que su madre tenía calentura desde el sábado por la mañana y no sabían qué hacer, así que se les ocurrió la idea de salir por la noche a cantar, así que prepararon su pequeña rama y salieron a las calles de la colonia militar y el fraccionamiento “Flor Campestre”, pues lo único que querían era reunir $70 para comprar paracetamol para que su progenitora se cure.

Sin embargo nadie sabía lo que había detrás de su acción, pero algunas familias les dieron más dinero de lo normal, incluso hubo quienes les dio el medicamento, por lo que la felicidad se vio reflejada en sus rostros, ya que según ellos con eso se curaría su madre.

Luego de obtener el recurso, los pequeños dijeron que ya se iban a su casa para comprar otro medicamento, incluso con lo que les quedaba comprarían su cena, ya que tampoco habían comido nada y ya eran alrededor de las ocho de la noche.