Campesinos de las zonas rurales de José María Morelos se enfrentan a una grave plaga de hormigas arrieras que está afectando gravemente su capacidad de producción agrícola. Según Juan Francisco Ek, productor de Tabasquito, las hormigas han invadido los campos y están destruyendo cultivos como maíz, calabaza, y frijol, complicando las labores de siembra y cosecha.
“Las hormigas arrieras son bastante numerosas, no podemos sembrar nada donde están, pues destruyen todo. Aunque intentamos usar venenos, no hemos logrado combatirlas, ya que las reinas se esconden bajo tierra y el veneno no llega hasta ellas”, explicó Ek, quien lleva más de 10 años lidiando con este problema en sus tierras.
El impacto de la plaga no se limita solo a los cultivos. Las hormigas también están afectando la apicultura local, al atacar las flores que utilizan las abejas, lo que interrumpe la polinización. La situación se agrava aún más debido a la falta de recursos para combatir la plaga o restaurar los terrenos.
Además de las hormigas, los campesinos enfrentan otro desafío: el “tajonal”, una especie de maleza que dificulta el cultivo de la milpa y otros productos. Este tipo de vegetación no solo ocupa la tierra, sino que también genera problemas adicionales de erosión y escasez de recursos para fumigar y limpiar los terrenos.
La falta de apoyo gubernamental para enfrentar esta situación es otra de las grandes preocupaciones. “El único apoyo que recibimos es el del programa Procampo, pero es insuficiente para cubrir los costos de las labores que necesitamos”, mencionó Ek.
Los campesinos piden más apoyo para poder comprar insumos como venenos, herramientas y maquinaria adecuada para mejorar las condiciones de sus tierras.
A pesar de las dificultades, los campesinos siguen adelante con sus cultivos, buscando soluciones a una crisis que amenaza su sustento. “Es un trabajo arduo, pero somos campesinos, y tenemos que seguir buscando formas de sobrevivir”, concluyó.








