José María Morelos.— El inicio del año trajo consigo un alza generalizada de precios en diversos comercios de la cabecera municipal de José María Morelos, situación que ha generado inconformidad entre consumidores, quienes se sienten desprotegidos ante la falta de una delegación de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO).
En entrevista, Felipe Cab Puc señaló que, al no existir un organismo que vigile y regule los precios, “cada quien vende en sus establecimientos al precio que le parece”, lo que deja a la ciudadanía a merced de incrementos arbitrarios.
Consideró que la única defensa del consumidor es no regresar a comprar donde se vende más caro y buscar alternativas más económicas, aunque reconoció que esta estrategia es limitada.
“Estamos apenas empezando el año y los precios ya subieron. No hay quien avise si es correcto o no, ni quien sancione”, expresó.
Como ejemplo citó productos no indispensables como los refrescos, cuyos precios varían de manera significativa entre comercios, con diferencias de hasta cinco pesos por el mismo producto.
Recordó que hace entre 10 y 15 años existió una delegación de PROFECO en el municipio, lo que permitía mayor control, aunque también admitió que muchas veces los propios consumidores toleraban cobros indebidos.
Respecto a la llegada de grandes cadenas comerciales como Bodega Aurrera y Coppel, consideró que, aunque no sustituye la labor de PROFECO, la competencia podría funcionar como un freno parcial a los abusos, beneficiando especialmente a la ciudadanía.
Advirtió que la situación es aún más crítica en las comunidades, donde los comerciantes incrementan precios bajo el argumento de los costos de traslado, afectando directamente al consumidor final.








