José María Morelos. – En el marco del Día del Papalote, habitantes de comunidades rurales señalaron la necesidad de rescatar esta tradición que, con el paso del tiempo, ha dejado de practicarse entre las nuevas generaciones.
Isidro Chable Caamal, delegado de la comunidad de San Diego y exdocente, indicó que anteriormente los niños elaboraban sus propios papalotes con materiales sencillos, lo que formaba parte de las costumbres comunitarias y de la convivencia familiar.
Explicó que actualmente los papalotes suelen adquirirse ya elaborados, lo que ha reducido la participación de los niños en el proceso artesanal, así como el interés por mantener esta práctica tradicional.
Señaló que en algunas escuelas se intenta preservar la tradición mediante actividades ocasionales, principalmente en los meses de marzo y abril, cuando se enseña a los alumnos a elaborar y elevar papalotes; sin embargo, estas acciones no tienen continuidad fuera del ámbito escolar.
El entrevistado destacó que las comunidades cuentan con espacios abiertos donde esta actividad puede realizarse sin riesgos, como campos deportivos, a diferencia de las zonas urbanas donde el cableado limita su práctica.
Añadió que la elaboración de papalotes también representaba una forma de aprendizaje, al involucrar nociones básicas de medición, creatividad y actividad física, aspectos que consideró se han ido perdiendo con el tiempo.
Finalmente, señaló que el Día del Papalote representa una oportunidad para que padres de familia, docentes y autoridades comunitarias impulsen acciones que permitan preservar esta tradición.








