José María Morelos
Los 13 campesinos que integran la Cooperativa Kilómetro 50 están atravesando una situación crítica que pone en riesgo su supervivencia agrícola. La causa principal de su crisis es la falta de acceso al agua para riego, esencial para mantener sus cultivos.
Hace algunos meses, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) cerró su pozo debido a una deuda acumulada de 28,000 pesos. Aunque llegaron a un acuerdo para pagar en un año, los costos de mantenimiento y los trámites administrativos han incrementado aún más su carga económica.
“Ya hemos invertido más de 105,000 pesos en reparaciones de las bombas de agua, pero no podemos seguir pagando. Necesitamos ayuda económica y asesoría para poder continuar”, explica Agustín Colli, uno de los miembros de la cooperativa.
Además, el poco riego disponible ha afectado gravemente sus cultivos de mango y anona, los cuales están siendo destruidos por animales y el viento.
Los campesinos han solicitado el apoyo de las autoridades locales y federales, buscando orientación sobre cómo manejar mejor sus recursos y obtener fondos que les permitan cubrir sus deudas y mantener en funcionamiento sus tierras.
“Lo único que pedimos es poder trabajar nuestra tierra y producir lo suficiente para sostenernos. Sin agua, es imposible continuar”, afirma Agustín.
Los agricultores esperan que las autoridades tomen en cuenta su situación y les brinden el apoyo necesario para poder seguir adelante con su labor agrícola, que es fundamental no solo para ellos, sino también para el sustento de su comunidad.








