La exposición prolongada a la contaminación del aire podría aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson, según un análisis internacional difundido por Infobae, con base en la revisión de diversos estudios científicos sobre los efectos de la mala calidad del aire en la salud neurológica.
De acuerdo con la publicación, la evidencia encontró una asociación entre la exposición constante a contaminantes como las partículas finas PM2.5 y el dióxido de nitrógeno (NO₂) con un mayor riesgo de padecer este trastorno neurodegenerativo.
Los investigadores explican que estas sustancias pueden provocar inflamación y estrés oxidativo en el cerebro, afectando las neuronas encargadas de producir dopamina.
El análisis precisa que los resultados no prueban una relación directa de causa y efecto, sino que fortalecen la evidencia de que la contaminación atmosférica es un factor ambiental que podría contribuir al desarrollo del Parkinson, junto con otros elementos como la edad y la predisposición genética.
Infobae señala que los especialistas consideran prioritario reducir los niveles de contaminación, ya que ello no solo ayudaría a prevenir enfermedades respiratorias y cardiovasculares, sino que también podría disminuir el riesgo de padecimientos neurodegenerativos y mejorar la salud pública.








