En la Curva del 50
Análisis y perspectiva desde el punto donde todo cambia
Si de merecimiento y justicia se trata, ya no hay margen para dudas: una diputación federal o local le corresponde a José María Morelos. No es una ocurrencia ni un capricho, es un reclamo legítimo sustentado en años de rezago político y decisiones que siempre han favorecido a otros municipios.
Desde la redistritación, los escaños han salido una y otra vez de Felipe Carrillo Puerto o Bacalar. Morelos ha sido dejado fuera, sistemáticamente, como si su voz no contara, como si su gente no tuviera derecho a representación. Y en la federal, la historia ha sido aún más evidente.
Pero hoy el tablero político cambió.
Hoy Morelos sí tiene un nombre, sí tiene un liderazgo, sí tiene un contendiente real.
Un presidente municipal que ha hecho un trabajo impecable, guste o no. Que se ha metido en las comunidades, que ha tocado puertas, que ha resuelto problemas, que ha enfrentado críticas y ha respondido con hechos. Y este fin de semana quedó demostrado: cientos corearon su nombre en el informe legislativo de Eugenio Segura. Eso no se compra, eso no se negocia: eso se gana.
Hablemos claro:
No hay en este momento un político más fuerte en la región que el hijo pródigo de la Cueva de las Serpientes, de Kantemó: Erik Borges Yam.
Tiene capital político.- Tiene estructura. – Tiene números. – Tiene presencia territorial. – Y, sobre todo, tiene algo que otros no: el respaldo auténtico de la gente.

Comparado con sus homólogos de Felipe Carrillo Puerto, Bacalar o Chetumal, Borges Yam es hoy el contendiente natural, el que puede pelear —y ganar— una diputación federal o local. El que puede llegar al Congreso de la Unión y poner por fin el nombre de Morelos en el lugar que merece.
Por eso lo decimos con fuerza:
Que no se atrevan a decidir por parentescos, amistades o acuerdos de pasillo.
Morelos ya cumplió, ya aportó, ya trabajó.
Ahora toca que se le reconozca. – El tiempo de Morelos es ahora. – El liderazgo está ahí. – La fuerza está ahí. – La justicia, también debería estarlo.
¿La respetarán?
Ya veremos.








