El brazo de reina, un platillo típico de la Semana Santa, continúa siendo una de las delicias más representativas de la región. Esta tradición culinaria, que ha sido transmitida de generación en generación, sigue viva gracias a la dedicación de Doña María Irene Yam Manzanilla, quien desde hace más de 30 años prepara y vende este platillo con un toque único.
El proceso de preparación comienza con una masa de maíz, a la que Doña Irene agrega manteca, huevo, sal y chaya fresca, una planta autóctona de la región. La chaya, conocida por sus propiedades nutritivas, le da al platillo un sabor inconfundible y es un ingrediente esencial en la receta.
Una vez lista la masa, Doña Irene extiende la mezcla sobre hojas de plátano, donde incorpora pepita molida y huevo, logrando un sabor característico. La masa se enrolla cuidadosamente formando lo que se conoce como el brazo de reina, que, tras ser cocinado, conserva su frescura y sabor gracias al uso de la hoja de plátano.
Este platillo se ha convertido en una tradición de los viernes de cuaresma en la Península, siendo muy solicitado por los locales. A pesar de los retos, Doña Irene sigue vendiendo este platillo cada temporada, continuando con el legado culinario que inició hace más de tres décadas. Además, sus hijos, quienes ahora son chefs, siguen sus pasos, preservando la tradición en la familia.
El brazo de reina es más que un platillo; es una representación de la cultura gastronómica de la Península de Yucatán, un legado que sigue presente gracias al esfuerzo y amor por la cocina de personas como Doña Irene.








