Coca-Cola vive días turbulentos debido al boicot masivo impulsado por la comunidad latina, especialmente los mexicanos, quienes se sienten traicionados por la marca. Este rechazo, que ha ganado fuerza en plataformas como X y TikTok, tiene sus raíces en las políticas antiinmigrantes de Donald Trump. La controversia alcanzó su punto álgido cuando la compañía entregó una lata de refresco al presidente en su investidura, un gesto que muchos interpretaron como apoyo tácito a sus medidas.
El boicot no solo ha afectado la imagen de Coca-Cola, sino también sus ventas. Se reporta una caída significativa en mercados clave de Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá, lo que ha llevado a la marca a responder con promociones agresivas, como regalar productos y ofrecer descuentos en supermercados. Sin embargo, estas iniciativas no han logrado frenar la indignación de los consumidores, quienes a través de redes sociales afirman que la “traición se paga caro” y rechazan incluso las ofertas.
Mientras tanto, Pepsi ha sabido capitalizar la oportunidad, posicionándose como la opción preferida por los latinos. Con mensajes de apoyo a la comunidad y destacando su cercanía con el pueblo mexicano, la marca rival no ha dudado en lanzar su propia campaña en redes, aprovechando la caída de Coca-Cola para ganar terreno.








